Subiéndome a una plataforma improvisada para decir nada en realidad…
aventura. (rae.es)
(Del lat. adventūra, t. f. del part. fut. act. de advenīre, llegar, suceder).
1. f. Acaecimiento, suceso o lance extraño.
2. f. Casualidad, contingencia.
3. f. Empresa de resultado incierto o que presenta riesgos. Embarcarse en aventuras.
4. f. Relación amorosa ocasional.
Empresa de resultado incierto o que presenta riesgos. Sí, esa es la que voy a usar porque de esto ha consistido toda mi vida.
Me encantaría pensar que mi vida es la mar de interesante, que cada día trae cosas nuevas y sorprendentes, pero no es así. En realidad no es así para nadie. Pero, —y siempre hay un pero— en mi casa siempre se ha utilizado una frase peculiar “Las Aventuras de la Familia Cruz Rodríguez” porque sí nos han sucedido muchas cosas que rara vez le pasan a los demás.
Cuando me casé con ese hombre tan hermoso y maravilloso que conocí gracias al destino (hola Carlos, por si estás leyendo esto: no, estoy lambiendo ojo), me pude dar cuenta de que algo no cambiaría, la vida me seguiría dando aventuras, entonces nacieron “Las Aventuras de Carlos y Astrid”. Algún día me sentaré a escribir unas cuantas a ver qué sucede, pero hasta entonces, las sigo viviendo y, entre sustos y alegrías, disfrutándolas.
¿Y esto que le importa a los demás? No lo sé, quizás estoy escribiendo algo que nadie ha de leer, pero al que sí lo haga le voy a contar un secreto:
La vida está llena de aventuras. Grandes, pequeñas, buenas, malas. Todas son aventuras.
¿Será que escribo esto a modo de poder hacerle frente a algo? Posiblemente.
Porque al final del año pasado me propuse amarrarme bien los pantalones y luchar por lo que quiero. No esperar por nada ni por nadie porque nadie va a venir a hacer mis sueños realidad por mi, tengo que trabajarlos yo solita.
¿Que no va a ser fácil? ¡Nada lo es! Pero prefiero morir intentándolo que mirando desde las gradas mientras los demás logran lo que yo siempre añoré.

